Federico Chopin – Estudio revolucionario y Preludio nº 24
Cuenta la historia que el 29 de noviembre de 1830, durante la ocupación rusa de Polonia, un grupo de cadetes de la escuela de oficiales de la armada de Varsovia iniciaron un levantamiento contra el gobierno ruso que pronto contó con el apoyo del pueblo polaco. Fue lo que se conoció como Levantamiento de Noviembre ó Revolución de los cadetes. Pero pese a algunas victorias locales, el movimiento fue aplastado por la armada rusa de Ivan Paskevich en 1831.
Chopin, que por entonces se encontraba en Stuttgart, tuvo noticias del fin de la revolución en septiembre de aquel año. Siendo un ser sensible como era, además de un ferviente amante de su tierra polaca, esta noticia lo trastornó profundamente. Los conocidos como diarios de Stuttgart recogen su desesperación:
El enemigo ha entrado en casa (…) Oh, Dios, ¿existes? Haces y aún no cobras venganza. ¿Acaso no tuviste suficiente con los crímenes de Moscú? O… ¡O quizás Tú seas moscovita!
Dado que su delicado estado de salud (padeció tisis durante toda su vida y murió a los 39 años de tuberculosis) le impidió servir en el ejército para ayudar a sus camaradas, Chopin expresó su torrente de sentimientos de la mejor forma que sabía: con su música. De esta época surgieron muchas obras que reflejaban un ferviente sentimiento nacionalista y amor por Polonia, entre las que destacan el Estudio revolucionario y el Preludio nº 24.
El estudio revolucionario, decimosegundo y último de una serie de obras conocidas como estudios que Chopin dedicó a su amigo Franz Liszt, se convirtió en uno de los símbolos históricos de una Polonia libre. Así, cuando el ejército Nazi invadió Polonia en 1939, la radio de Varsovia lo emitió noche y día mientras duraron los bombardeos que arrasaron la capital. La música habla por sí sola:
El preludio nº 24 no es menos oscuro y agitado, con un tumultuoso comienzo, sucesiones de cascadas de arpeggios y un tema que se repite hasta culminar en las tres últimas notas sostenidas del final, que evocan la muerte:
¿Puede entenderse la música sin la historia? ¿Y la historia sin la música? Supongo que ambas cosas son complementarias. Espero que hayáis aprendido un poco de ambas hoy.
Abrazos a todos.










Qué bueno poder escuchar música clásica por estos lugares
No conocía la historia, ves, siempre acabas aprendiendo algo. Ya he votado en lo del agua!
No sabía que te gustara la música clásica. ¡Gracias por votar!