Archivo de 06/2008
Primus – Tommy the cat
La mítica e impresionante canción del supergrupo Primus. El bajista (Les Claypool) es uno de los mejores de nuestro tiempo, y al batería (Brian “Brain” Mantia) le duele la cabeza de ser tan bueno. Estos tío sonaban el doble de bien en directo que en CD:
Del disco Saling the Seas of Cheese (1991)
22 comentariosCómo comer sushi en Japón

Sushi, las archiconocidas delicias de pescado crudo, verduras, arroz y algas por las que todos conocemos la comida tradicional japonesa. Pero, ¿alguna vez os habéis planteado cómo comen sushi los japoneses? ¿Qué normas de etiqueta se estilan en sus restaurantes? Aunque no sean restaurantes en el sentido tradicional de la palabra (o al menos en el sentido occidental), los comedores de sushi (o sushi-ya) forman parte del día a día de muchos ciudadanos nipones, algo que pude comprobar durante mi visita a Japón el año pasado. Os dejo con un vídeo (voz en japonés con subtítulos en inglés) bastante ilustrativo sobre el tema:
Y para nuestros visitantes carnívoros, he aquí un hallazgo interesante con el que me topé mientras buscaba imágenes en google:

¡El denominado Texas Sushi! ¡Una orgía de carne rellena de carne! Hay que ver cómo son estos yankis, allá donde ven algo saludable lo reemplazan por carne y le echan siete salsas… ¡espero que al menos esto no se lo coman crudo! ![]()
¡Bon apetit a todos! ¡Oyasuminasai!
3 comentariosClaude Debussy – La fille aux cheveux de lin
Del Libro I de los Preludios del compositor francés Claude Debussy. Interpretado por el pianista italiano Arturo Benedetti Michelangeli.
Buenas noches y que lo disfrutéis.
No hay comentariosTal día como hoy… (6 de Junio)

…en 1948 nacía Andrés, mi padre, en el municipio de El Espinar, en la provincia de Segovia.
Su vida fue sencilla y humilde. Nunca necesitó demasiado, y lo que obtuvo lo consiguió por sus propios méritos: una mujer que le quería, una casa en la que vivir, un trabajo digno por el que luchó muchos años, unos hijos que le adoraban, el amor de los pocos que podían considerarse sus amigos y el respeto de todos los demás. Sólo le faltó el apoyo incondicional de una familia, pero encontró una solución muy sencilla a ese problema: creó la suya propia.
Como padre, no pudo haber hecho más. Como ser humano que era cometió sus errores, pero todo lo que hizo lo hacía pensando en nuestro bien. Nunca tuvo un mal gesto hacia sus hijos ni se negó a ayudarnos cuando lo necesitábamos. Fue una persona culta e inteligente que nos contagió su amor por la música y la literatura en un ambiente en el que la mayoría de los padres acababan el día emborrachándose en un bar. No tengo ningun recuerdo de violencia asociado a él, pues bastaba una mirada suya para hacer valer su autoridad. Nos quería, y su forma de ser hizo el resto.
Fue un hombre que no inventó ni creó nada que revolucionara el mundo ni hizo nada extraordinario por lo que ser recordado. No lo necesitaba. Su misión en la vida era cuidar de la familia que él había creado, y aún en sus últimos vestigios de consciencia antes de que la enfermedad que puso fin a su vida acabara con él, su única preocupación fue el futuro de los suyos, y no el propio. Quizás si hubiera sido más egoísta habría tenido alguna oportunidad, pero eso estaba más allá de su alcance. Pero ni siquiera perdió esa batalla, pues cinco años después su propio hijo tendría que volver a enfrentarse a la misma enfermedad que le arrebató la vida, y su familia obtuvo la victoria esta vez. Allí donde él había sido derrotado, su misma sangre prevaleció. Y es que los hijos están destinados a superar a sus padres, aunque en este caso el precio fue demasiado alto.
Pero no hay motivos para la tristeza. Él se fue, indudablemente, pero está en todos nosotros. Él y mi madre nos enseñaron a mi hermana y a mí los valores sobre los que construímos nuestras vidas. Nos mostraron un hogar lleno de amor y confianza donde cualquiera podría hablar de sus problemas sabiendo que iba a ser escuchado. No era un idilio exento de problemas, pero nos castigaban con justicia cuando hacíamos algo malo y nos recompensaban con amor cuando hacíamos algo bueno. Con ellos nunca nos faltó de nada y todo lo que obtuvieron con su esfuerzo nos lo dieron a nosotros. Así que cuando llegue la hora de formar una familia no tendré que pensar demasiado cómo debe ser un padre y un esposo, pues tuve un maestro ejemplar durante mi infancia. Y mi hermana debe pensar algo muy parecido, pues no hay más que ver su casa y sus hijos para comprobar que mi padre está allí también.
Hoy tendrías 60 años, dos nietos adorables y una familia que te quiere. Tus preocupaciones eran infundadas, papá: todo nos ha ido bien. Tu legado vive en nosotros. Hemos tenido algún que otro tropiezo, pero hemos logrado sobrevivir. Te echamos mucho de menos, pero somos felices por el tiempo que pasamos juntos a tí y nos llena de orgullo haber sido dignos de tu amor.
Gracias por dárnoslo todo.
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A mi padre le encantaba la música clásica, y en particular amaba las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi. He aquí un vídeo del invierno, en su memoria y en memoria de todas la veces que pude oír esto en mi casa cuando era pequeño:
8 comentariosA Perfect Circle – Pet
No sé qué tiene la música que la hace destacar, para mí, de entre todas las artes. Quizás sea esa inmediatez a la hora de transmitir, a un nivel a veces casi espiritual, sentimientos y sensaciones. Quizás por ello en las otras artes, como el cine, la música juega un papel tan importante. Sólo los libros han logrado transmitirme sensaciones parecidas, mas nunca iguales. La música tiene un poder especial para llegar a la gente, a mucha gente, y hacer llegar su mensaje de fuerza y suavidad, de alegría o tristeza, a casi todos por igual.
Hace poco me he dado cuenta de lo afortunado que he sido y soy por tener acceso a tanta y tan buena música. Siempre ha estado ahí, como una amiga más, para darme ánimos y consolarme cuando estaba triste, entretenerme cuando estaba aburrido y educarme porque soy ignorante. Vivimos en una época en que el acceso a las artes, le pese a quien le pese, está muy generalizado. Me siento afortunado de que haya y hayan habido tantos y tantos buenos artistas con cuyo esfuerzo ponemos la banda sonora a nuestras vidas. Gracias a todos ellos por hacer nuestras existencias más llevaderas.
Y ahora os dejo con la fabulosa voz de Maynard James Keenan, de A Perfect Circle, en una de esas canciones que hacen que te llaman poderosamente la atención cuando las oyes por primera vez y que no puedes dejar de oír una y otra vez:
Recomendable seguir con las >> Letras <<
Del disco Thirteenth Step (2002)
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