Archivo de 07/2008
Polonia y Rusia I: Varsovia
Como todo comienzo de viaje, Varsovia fue especial. Yo llegué el día 10 por la tarde para ir reconociendo el terreno y arreglar unos asuntillos de dinero y billetes para irnos a Cracovia más adelante. Olga no llegó hasta el día siguiente al mediodía. Mi primera impresión de la ciudad fue de extrañeza, motivada supongo por no haber visitado nunca un país del este. Tras dejar las maletas en el hostal (Oki Doki Hostel, muy barato y recomendable) y obtener un plano y consejo de una de las encargadas, me fui directamente a cambiar dinero y luego al casco antiguo (stare miasto) de la ciudad.
Una por una fui viendo todas las cosas que había marcado en mi guía: el monumento a Copérnico, la Universidad, la Iglesia de la Santa Cruz (donde se conserva el corazón de Chopin), el Palacio Presidencial y la estatua ecuestre de Jozef Poniatowski, la estatua al famoso poeta polaco Miczkiewicz, la columna de Segismundo III Vasa y el Palacio Real, la Catedral de San Juan y las callejuelas y plazas de la Stare Miasto. Hice unas cuantas fotillos y me fui al hostal. Allí tomé una cerveza y me puse a hablar con los compañeros de habitación, un norteamericano de origen mejicano y un australiano, ambos muy majetes. Hablamos de fútbol y la victoria de España en la Eurocopa (jeje), de mujeres (yo defendí las piernas de las rusas, jeje) y de nuestro viaje. Después llegaron los otros 2 chavales con quienes compartíamos habitación, un británico que roncaba como un jodido camionero y un japonés al que no escuché decir ni una sola palabra, y nos fuimos a dormir.
A la mañana siguiente tuve mi primer problema con el idioma: en un supermercado al comprar el desayuno y sobre todo en la estación de trenes, al intentar comprar 2 billetes exprés a Cracovia en segunda clase y con asiento reservado. Al final no sé cómo lo conseguí y me fui a buscar unas flores para dar la bienvenida a Olga, y tras encontrarlas me fui a la estación a esperar. El tren se retrasó media hora, pero allí estábamos los 2 por fin. Nos fuimos al hostal (a nuestra propia habitación esta vez) a que se diera una ducha y descansara un poco, y después nos fuimos a dar una vuelta por la Stare Miasto. La mayor parte de las fotos que véis son de ese día. Mientras hacíamos el tonto frente a la Estatua de la Sirenita (el símbolo de la ciudad) el cielo de Varsovia se rasgó y empezó a caer un diluvio impresionante. Olga decidió que nos cobijáramos debajo de una sombrilla en una de las terrazas de la calle, y la incrédula camarera nos invitó a pasar al interior, pero Olga quería comer al aire libre, mientras la lluvia y los truenos nos sugerían lo contrario. Al final comimos muy arrimados, intentando evitar el agua, ante la atónita mirada de los camareros del restaurante.
Cuando dejó de llover y terminamos de comer nos fuimos a continuar nuestra visita por la zona. Vimos la Estatua del Niño Soldado frente a la Barbacana, en memoria a todos los niños que combatieron en el Levantamiento de 1944. Después nos dirigimos al impresionante monumento al Levantamiento, erigido en honor a los combatientes (hombres, mujeres y niños) que decidieron rebelarse a los nazis que ocupaban Varsovia en 1944, y desde allí a otro monumento en memoria a las víctimas de la ocupación rusa, una interesante y macabra escultura con forma de vagón de tren cargado de lápidas en forma de cruz. Después decidimos volver a casa y nos volvió a pillar otro chaparrón. Acabamos en la Stare Miasto de nuevo y nos cobijamos en un café en el que tomamos un delicioso helado 15 minutos después de que los despistados camareros decidieran hacernos caso. Cuando amainó, ya de noche, seguimos paseando hacia el hotel y por pura casualidad nos encontramos con el Monumento al Soldado Desconocido y la Llama Eterna, custodiada como siempre por dos soldados que miraban resignados como los turistas hacían sus fotos.
A la mañana siguiente y tras desayunar nos dirigimos directamente al museo Chopin de Varsovia, pero cuando llegamos nos encontramos la zona en obras y un cartel que decía que el museo permanecería cerrado hasta ¡¡¡2010!!! Sin poder creérnoslo, nos fuimos a comer al sitio del día anterior, y la camarera nos reconoció y empezó a señalarnos y a hablar con sus amigas camareras, que se reían. Cuando acabamos nos dirigimos al museo de la insurrección de Varsovia, en la otra punta de la ciudad. Como somos alérgicos al transporte casi todo lo hacíamos andando, así que tardamos un buen rato. Por el camino nos encontramos lo que parecía un edificio de un antiguo gueto, y Olga cogió mi cámara y ni corta ni perezosa se internó por las destartaladas escaleras y grabó un vídeo, mientras yo hacía fotos, atónito.
Después fuimos al museo, contemplamos la historia del horror durante algun tiempo y cuando nos hartamos de tanta muerte y sufrimiento nos dirigimos al parque Lazienki, a ver el monumento a Chopin. Allí saqué mi MP3 y nos pusimos a mirar la bella estampa del parque y su estatua oyendo la música del incomparable genio hasta que una voz llamó mi atención: “¡Viva Asturias!” Llevaba mi camiseta de Asturias y unos chicos madrileños la reconocieron. Fueron unos de los muchos turistas españoles que encontramos en Polonia.
Después de contemplar a Chopin y hacer algunas fotos decidimos ir a tomar una taza de té, momento en el cual Varsovia decidió agraciarnos de nuevo con un increíble chaparrón. Esta vez sólo pudimos escondernos debajo de un árbol, en mitad de la calle y sin otra salida que esperar o correr. Olga aprovechó para grabar un divertido vídeo que podéis ver aquí:
Cuando paró el diluvio seguimos caminando y encontramos un lugar que Olga quería visitar: el legendario Blikle, una pastelería que lleva abierta más de 100 años y donde tomamos unos deliciosos buñuelos típicos polacos y el mejor té que he probado en mi vida. Después nos fuimos a casa a descansar, pues a las 8 de la mañana salía nuestro tren para Cracovia.
Unos días más tarde volvimos a Varsovia para coger el avión que nos llevaría a San Petersburgo, y visitamos Stare Miasto una vez más para desayunar y hacer unas compras. No encontramos ningún bar abierto, y sólo pudimos comprar unas cuantas postales, pero aproveché para hacer unas fotos en las horas mágicas del amanecer. Las veréis al final de esta presentación, que espero que os guste:
Nada más por ahora. Cuando acabe de procesar las fotos de Cracovia os contaré nuestras peripecias por allí. ¡Espero no haberos aburrido demasiado!
Un saludo a todos.
2 comentariosDe vuelta de un sueño

Os escribo estas líneas desde Moscú, en el avión de vuelta a casa, con la cabeza y el corazón todavía de vacaciones. Este ha sido un viaje de sueños, pues he cumplido muchos. He visitado Polonia, la tierra de mi amado Chopin, y he oído su música junto al parque Lazienki y en una Iglesia de Cracovia. He paseado por las increíbles calles y plazas de la reconstruída Stare Miasto de Varsovia tras la barbarie nazi. He visto los campos de concentración de Auschwitz donde tuvieron lugar los crímines más abyectos que ha llevado a cabo el ser humano. He paseado por las calles de San Petersburgo, la ciudad de Dostoyevski, Shostakovich y tantos otros genios, maravillándome a cada paso por su belleza e inmensidad. He visitado el Kremlin y paseado por la mítica Plaza Roja por la noche y por la orilla del río Moscú. He visitado la casa de Tchaikovsky y he paseado por los mismos jardines que él, oyendo su música. Y sobre todo he sido testigo de la legendaria hospitalidad eslava en Moscú.
Las palabras no bastan para expresar la enorme gratitud que siento hacia Tatyana, Lena y Sasha por tratarme durante estos días como a un miembro más de su familia y hacerme sentir como en mi propio hogar. Me regalaron su tiempo y su casa, su cariño y su compañía, y se tomaron increíbles molestias para superar la barrera del idioma y que pudiéramos entendernos. Nunca olvidaré los desayunos en casa de mama, con sus yogures, su smetana y sus tes, el día que pase con Sasha intentando registrar mi visado y la última noche, comiendo en casa de Tatyana y después charlando y bebiendo Zubrowka en casa de Sasha y Lena hasta las 3 de la mañana. Gracias de corazón, amigos. El mundo es un lugar mucho mejor gracias a gente como vosotros.
Y qué decir de Olechka, mi princesita rusa. Toda una mujer y apenas una niña
A sus 24 años sabe más sobre la vida de lo que la mayoría de la gente llega nunca a aprender. Es un espíritu libre y feliz, una persona que sonríe siempre ante cualquier situación y que se da sin esperar nada a cambio. Es una de esas personas que te atraen como un imán y que sacan lo mejor de cada uno. Su profunda inteligencia y su capacidad para entender a la gente y las situaciones sólo se ve superada por su belleza, tanto exterior como interior. Nunca olvidaré las molestias que te has tomado hablando español todos estos días, sirviéndome de guía por tu país, contándome la historia de cada lugar que visitábamos y haciendo todo lo posible para que me sintiera cómodo, Olechka.

Ha sido increíble compartir estos 16 días contigo. Gracias por cada momento, cada paseo, cada risa, cada conversación, cada caricia, cada beso, cada mirada, cada abrazo, cada blin con smetana
e incluso cada lágrima. Gracias por tí. Todo esto no habría tenido sentido sin tí a mi lado. Es un privilegio ser tu amigo, y haber sido tu compañero en este viaje es un sueño del que no quiero despertar. Ya vas liubliu, Olechka. Spasibo balshoie ![]()
Y para los demás, simplemente decir que hay unas 2,700 fotografías esperando ser procesadas y algunos vídeos, así que paciencia. He visitado muchos lugares pintorescos y he disfrutado de cada uno de ellos. Varsovia, Cracovia, Wieliczka, Oswiecim, Gdansk, Sopot, San Petersburgo, Moscú y Klin, en ese orden. Todos me han gustado y de todos guardo un excelente recuerdo, así que os animo a visitarlos si tenéis la oportunidad.
Un abrazo para todos.
6 comentariosSaludos desde Varsovia
Hola a todos! Mientras Olga se ducha aprovecho para colgaros unas cuantas foticos que hice entre ayer y anteayer. No puedo subir más porque el resto las tengo en RAW y no tengo tiempo, ganas ni herramientas para procesarlas, así que valga esto como ejemplo de lo que estamos viendo por Varsovia:
No sé si podré escribir más veces durante el viaje. Aprovecho ahora que tengo un rato y este hotel es la canya y me dejan usar internet por la patilla, pero no creo que sea la norma general. Por cierto, detalle friki: todos los equipos tienen Xubuntu y hay cascos con micro para usar Skype, y funciona ![]()
Nos vamos a ver mundo. Manyana salimos para Cracovia ![]()
Saludos!
2 comentariosSalí a por tabaco (de vacaciones)

A estas alturas muchos ya lo sabréis, y al resto supongo que os dará igual, pero sabedlo de todas maneras: mientras leéis estas líneas yo me estaré dando un garbeíto de puta madre por Varsovia, y posteriormente por Cracovia, Gdansk, San Petersburgo y Moscú, con el mejor acompañamiento que uno podría desear, hasta mi regreso a Madrid el día 27. Planeamos ver muchas cosas, hacer varios miles de fotos, aprender muchas cosas y sobre todo disfrutar mucho y pasarlo muy, muy bien. Ya os contaré a la vuelta…
¡Sed buenos y que os sea leve! ¡Y si tenéis vacaciones haced muchas fotos, pues pronto haré un nuevo concurso de fotografía sobre el tema vacacional! ![]()
Saludos y hasta la vuelta.
No hay comentariosLudwig van Beethoven – Sinfonía nº 5

Poco imaginaba Beethoven cuando compuso su quinta sinfonía que su motivo inicial (las 4 infamemente famosas notas por las que todo el mundo recuerda a su autor) iba a convertirse con el tiempo en un cliché musical repetido hasta la exasperación. Y es que, más allá del famoso “ta-ta-ta-taaaaaaa”, ¿cuánta gente puede afirmar haber oído esta obra en su totalidad? ¡Lo que se pierde el mundo! El primer movimiento es enérgico y apabullante, un asalto a los sentidos que apenas da un momento de respiro. Los movimientos centrales son bellos y delicados, llenos de gracia y color, y el allegro final es una auténtica oda a la alegría y al optimismo que enardece el alma. ¿Pero cómo puede uno tomarse en serio una obra que ha sido probablemente la más mancillada de la historia de la música?
Beethoven compuso esta obra al poco tiempo de saber que se iba a quedar irremediablemente sordo. Yo tuve la suerte de poder oírla en su totalidad en mi propia casa cuando era pequeño. Ya me gustaba y me era familiar antes de entender que esas cuatro malditas notas eran poco menos que un chiste musical, pero acabé tan harto de oírlas que no volví a escuchar la obra completa durante mucho tiempo.
Pero con los años la redescubrí (como se hace con todo lo bueno) y se convirtió de nuevo en una de mis sinfonías favoritas, y como tal la he oído en muchísimas versiones (mis favoritas las dirigidas por los extraordinarios directores Carlos Kleiber y George Szell), pero el otro día navegando por Youtube me encontré con una grabación de Herbert von Karajan con la Filarmónica de Berlín en los años 60 que me dejó literalmente pasmado. Nunca había oído el primer movimiento (Allegro con Brío) tocado con tanta virilidad, con esa intensidad eléctrica, con tanta pasión y violencia, como quien da rienda suelta a un bajo instinto primario, como algo casi sexual. Nunca fui un gran apasionado del director alemán, pero esta rendición de la quinta de Beethoven es sencillamente para quitarse el sombrero ante su genio.
Os dejo con la sinfonía completa (para que podáis decir que la habéis oído entera), en dos vídeos. Que la disfrutéis.
4 comentariosPrimer vídeo:
I. Allegro con brío
II. Andante con motoSegundo vídeo:
III. Scherzo: Allegro
IV. Allegro
















