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Polonia y Rusia I: Varsovia

Como todo comienzo de viaje, Varsovia fue especial. Yo llegué el día 10 por la tarde para ir reconociendo el terreno y arreglar unos asuntillos de dinero y billetes para irnos a Cracovia más adelante. Olga no llegó hasta el día siguiente al mediodía. Mi primera impresión de la ciudad fue de extrañeza, motivada supongo por no haber visitado nunca un país del este. Tras dejar las maletas en el hostal (Oki Doki Hostel, muy barato y recomendable) y obtener un plano y consejo de una de las encargadas, me fui directamente a cambiar dinero y luego al casco antiguo (stare miasto) de la ciudad.

Una por una fui viendo todas las cosas que había marcado en mi guía: el monumento a Copérnico, la Universidad, la Iglesia de la Santa Cruz (donde se conserva el corazón de Chopin), el Palacio Presidencial y la estatua ecuestre de Jozef Poniatowski, la estatua al famoso poeta polaco Miczkiewicz, la columna de Segismundo III Vasa y el Palacio Real, la Catedral de San Juan y las callejuelas y plazas de la Stare Miasto. Hice unas cuantas fotillos y me fui al hostal. Allí tomé una cerveza y me puse a hablar con los compañeros de habitación, un norteamericano de origen mejicano y un australiano, ambos muy majetes. Hablamos de fútbol y la victoria de España en la Eurocopa (jeje), de mujeres (yo defendí las piernas de las rusas, jeje) y de nuestro viaje. Después llegaron los otros 2 chavales con quienes compartíamos habitación, un británico que roncaba como un jodido camionero y un japonés al que no escuché decir ni una sola palabra, y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente tuve mi primer problema con el idioma: en un supermercado al comprar el desayuno y sobre todo en la estación de trenes, al intentar comprar 2 billetes exprés a Cracovia en segunda clase y con asiento reservado. Al final no sé cómo lo conseguí y me fui a buscar unas flores para dar la bienvenida a Olga, y tras encontrarlas me fui a la estación a esperar. El tren se retrasó media hora, pero allí estábamos los 2 por fin. Nos fuimos al hostal (a nuestra propia habitación esta vez) a que se diera una ducha y descansara un poco, y después nos fuimos a dar una vuelta por la Stare Miasto. La mayor parte de las fotos que véis son de ese día. Mientras hacíamos el tonto frente a la Estatua de la Sirenita (el símbolo de la ciudad) el cielo de Varsovia se rasgó y empezó a caer un diluvio impresionante. Olga decidió que nos cobijáramos debajo de una sombrilla en una de las terrazas de la calle, y la incrédula camarera nos invitó a pasar al interior, pero Olga quería comer al aire libre, mientras la lluvia y los truenos nos sugerían lo contrario. Al final comimos muy arrimados, intentando evitar el agua, ante la atónita mirada de los camareros del restaurante.

Cuando dejó de llover y terminamos de comer nos fuimos a continuar nuestra visita por la zona. Vimos la Estatua del Niño Soldado frente a la Barbacana, en memoria a todos los niños que combatieron en el Levantamiento de 1944. Después nos dirigimos al impresionante monumento al Levantamiento, erigido en honor a los combatientes (hombres, mujeres y niños) que decidieron rebelarse a los nazis que ocupaban Varsovia en 1944, y desde allí a otro monumento en memoria a las víctimas de la ocupación rusa, una interesante y macabra escultura con forma de vagón de tren cargado de lápidas en forma de cruz. Después decidimos volver a casa y nos volvió a pillar otro chaparrón. Acabamos en la Stare Miasto de nuevo y nos cobijamos en un café en el que tomamos un delicioso helado 15 minutos después de que los despistados camareros decidieran hacernos caso. Cuando amainó, ya de noche, seguimos paseando hacia el hotel y por pura casualidad nos encontramos con el Monumento al Soldado Desconocido y la Llama Eterna, custodiada como siempre por dos soldados que miraban resignados como los turistas hacían sus fotos.

A la mañana siguiente y tras desayunar nos dirigimos directamente al museo Chopin de Varsovia, pero cuando llegamos nos encontramos la zona en obras y un cartel que decía que el museo permanecería cerrado hasta ¡¡¡2010!!! Sin poder creérnoslo, nos fuimos a comer al sitio del día anterior, y la camarera nos reconoció y empezó a señalarnos y a hablar con sus amigas camareras, que se reían. Cuando acabamos nos dirigimos al museo de la insurrección de Varsovia, en la otra punta de la ciudad. Como somos alérgicos al transporte casi todo lo hacíamos andando, así que tardamos un buen rato. Por el camino nos encontramos lo que parecía un edificio de un antiguo gueto, y Olga cogió mi cámara y ni corta ni perezosa se internó por las destartaladas escaleras y grabó un vídeo, mientras yo hacía fotos, atónito.

Después fuimos al museo, contemplamos la historia del horror durante algun tiempo y cuando nos hartamos de tanta muerte y sufrimiento nos dirigimos al parque Lazienki, a ver el monumento a Chopin. Allí saqué mi MP3 y nos pusimos a mirar la bella estampa del parque y su estatua oyendo la música del incomparable genio hasta que una voz llamó mi atención: “¡Viva Asturias!” Llevaba mi camiseta de Asturias y unos chicos madrileños la reconocieron. Fueron unos de los muchos turistas españoles que encontramos en Polonia.

Después de contemplar a Chopin y hacer algunas fotos decidimos ir a tomar una taza de té, momento en el cual Varsovia decidió agraciarnos de nuevo con un increíble chaparrón. Esta vez sólo pudimos escondernos debajo de un árbol, en mitad de la calle y sin otra salida que esperar o correr. Olga aprovechó para grabar un divertido vídeo que podéis ver aquí:

Cuando paró el diluvio seguimos caminando y encontramos un lugar que Olga quería visitar: el legendario Blikle, una pastelería que lleva abierta más de 100 años y donde tomamos unos deliciosos buñuelos típicos polacos y el mejor té que he probado en mi vida. Después nos fuimos a casa a descansar, pues a las 8 de la mañana salía nuestro tren para Cracovia.

Unos días más tarde volvimos a Varsovia para coger el avión que nos llevaría a San Petersburgo, y visitamos Stare Miasto una vez más para desayunar y hacer unas compras. No encontramos ningún bar abierto, y sólo pudimos comprar unas cuantas postales, pero aproveché para hacer unas fotos en las horas mágicas del amanecer. Las veréis al final de esta presentación, que espero que os guste:

Nada más por ahora. Cuando acabe de procesar las fotos de Cracovia os contaré nuestras peripecias por allí. ¡Espero no haberos aburrido demasiado!

Un saludo a todos.


Entradas relacionadas:

    Polonia y Rusia II: Cracovia
    Polonia y Rusia V: Moscú
    Polonia y Rusia III: Gdansk
    Polonia y Rusia IV: San Petersburgo
    Saludos desde Varsovia
2 comentarios

2 comentarios

  1. Estefi
    No Gravatar
     31/07/2008 15:45

    Pa haberse matao por las escaleras O_O Y por un momento creí que el grupo de abuelos os iba a atacar bajo aquel árbol, jajajajajajaja Ahora me pongo a mirar las fotos, de momento, ya veo que para ir al museo Chopin tenemos que ir haciendo cola………… no? Joder! Hasta el 2010!

  2. Anacondo
    No Gravatar
     01/08/2008 12:08

    Jeje, la verdad es que la muchacha es valiente, sí ;) Y los abuelos yo creo que estaban tan preocupados por el chaparrón que ni nos vieron :)

    ¡Espero que te gusten las fotos! Gracias.

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