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Archivo de 08/2008

Polonia y Rusia III: Gdansk

Perdonad por el retraso :) Aquí os dejamos con una nueva entrega de nuestras peripecias por Polonia, esta vez en Gdansk, nuestro último destino polaco del viaje. Os dejo de nuevo con Olga:

¿Como nos acogió la última ciudad de nuestro programa polaco, llamada Gdansk? Exacto, con diluvio. Soñando con nuestro hotel, nos metimos en un taxi y felices llegamos a eso de las 21:00 al hotel. El tiempo no favorecía y por eso sin deseos de salir uno de nosotros se tumbó a ver la tele donde se transmitía un programa deportivo en ruso y el otro se fue a por comida. Mojado y con dos kebabs nuestro héroe volvió. Hazaña cumplida - descanso merecido.

A la mañana siguiente emprendimos el camino por Gdansk, la milenaria cuidad, patria de Hevelius, Fahrenheit, Schopenhauer, Grass y Walesa. Esta ciudad parece ser la menos polaca de todas las ciudades de Polonia, mas bien alemana o algo en el estilo de los Paises Bajos. Pasamos por el Casco Viejo llamado Stare Myasto donde contemplamos El Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, El Gran Molino (un excepcional ejemplo de la arquitectura técnica medieval), la Iglesia de Santa Catalina y nos acercamos a las calles que representaban la Ruta Real. Primero en este camino de reyes nos encontraron unas puertas – Puerta Alta, Antepuerta de la Calle Dluga, donde habían tenido lugar unas ejecucciones y torturas publicas, y Puerta Dorada, despues de la cual se nos abrió nuestro Gdansk con sus casas tan divertidas, que atraían la atención con sus pintorescas fachadas muy finas. Parecía una ciudad de juguete. Entre estas filas de casas se puede ver El Ayuntamiento Principal de la Ciudad y La Casa Señorial de Arturo que destaca por su estufa renacencista, la mas grande del mundo, y La Fuente de Neptuno del siglo XVII, que es un símbolo de la unión de Gdansk con el mar. Después subimos a la Torre del Ayuntamiento, desde donde pudimos contemplar una privilegiada vista de la ciudad.

Recordando que es una ciudad del mar, echamos a andar mas de prisa a la orilla del rio Motlava donde nos saludaba la antigua Puerta-Grua medieval. Y aqui por haber pasado la ruta de reyes sentimos mucha hambre. Decidimos comer en un barquito sobre el agua, comida polaca regada con Zubrowka. Para celebrar nuestro atrevimiento con el vodka, Gdansk nos recompensó con más lluvia, pero eso no templó nuestros ánimos e incluso mi español bebió su copita en dos tragos. Los polacos tampoco se amedrentaron, y pudimos ver a gente montando en patines de formas curiosas por el río. Despues de comer y de un borsch increíble, seguimos paseando a lo largo de la orilla. Girando encontramos la calle Mariacka que consideran la más romantica de la ciudad. Al final de ella se eleva la Iglesia de Nuestra Señora, que impresiona y asusta un poco con su tamaño. Dicen que este templo es el más grande de ladrillo de Europa.

Tras disfrutar de casi todo el centro decidimos que ese día no nos había resultado malo. No tardamos en salir por la mañana, no nos perdimos mucho… nos pareció un día genial. Para consolidar los éxitos decidimos ir en tren a Malbork, donde está el castillo medieval más grande de Europa, y que está a unos 40 kilometros de Gdansk. Eran las 20:00, lo cual inspiraba orgullo en nosotros. Ya estaba todo cerrado, pero lo haríamos a pesar de todo. En Malbork era un día de parranda. Fue un concierto polaco con mucha gente por todas partes. Al llegar allí nos unimos a los jovenes polacos. Parecíamos los unicos extranjeros. Sin compartir el entusiasmo de los polacos en cuanto su música y tras hacer unas fotos, volvimos de noche a nuestro hogar, el cual tendríamos que abandonar a la mañana siguiente.

Al día siguiente, libres de nuestras maletas y de todo, nos dimos cuenta de que no nos vendría mal bañar a nuestro Andreska en el mar Báltico. Mientras yo me duchaba Andreska aprovechó para hacer unas fotos al monumento a las víctimas de Solidarnosc, trabajadores que murieron por defender sus derechos durante el gobierno comunista soviético. Cuando nuestro fotógrafo terminó cogimos los bañadores y partimos para Sopot, considerado el balneario más cool de Polonia. Allí nos parecieron interesantes la casita torcida y por supuesto el muelle de madera, el más grande de Europa. En ese muelle nos enontramos un refugio. Haciéndonos los hinchas apasionados de la regata dormimos allí varias horas en unos sillones muy comodos. ¿Y para que pedir hoteles? El sueño en el mar, al aire libre… citando a Paz… mmmmuuuuuuuuaaaaaa… Nos envidio a nosotros mismos. En aquel momento del sueño dulce ninguno de nosotros podía prever que este habría sido nuestro ultimo sueño. Más adelante nos esperaban 30 horas sin dormir que hicieron nuestro viaje aun más entretenido.

Más tarde volvimos de Sopot sin poder bañarnos por culpa del mal tiempo y descubrimos una calle muy curiosa con unas figuras desnudas subidas en sillas muy altas. Todavía nos preguntamos qué significaba todo aquello. Después visitamos el Monumento a los Carteros que lucharon durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde tomamos una cerveza junto a los canales y vimos unos barcos muy antiguos y bonitos. Y para acabar el día cenamos en la calle Dluga y después Andreska aprovechó para hacer unas fotos de la ciudad por la noche.

Evocando nuestro tren a Gdansk saboreamos el placer de dormir con dulces sueños en este tren que nos llevaría a Varsovia. El tren salía a las 00:00 y llegaba a las 5:00 de la mañana. Es tiempo para dormir, ¿verdad? ;) Eso pensábamos nosotros en el andén. Pero nuestros sueños fracasaron. Tras tomar al abordaje el tren nos encontramos con muchas personas en el pasillo que prometían ser los queridos vecinos de esa noche. No había asientos libres… Nos quedaba solo un pasillo de 60 centímetros de anchura, perfecta anchura para los dos ;) Comprobado ;) Las primeras horas las pasamos como caballos, de pie, sin luz, sin aire, sin nada… Después todos nos tumbamos en el suelo. Y pasamos lo que quedaba de noche como tentemozos. Si alguien quería pasar toda la gente tenía que levantarse, y así toda la noche. Perfecto para intentar dormir ;) Confieso que siendo rusa no me parecen extrañas tales cosas. Pero cómo se lo puede imaginar alguien civilizado, un español por ejemplo ;) Pero tengo que decir que mi español fue un héroe. Lo pasó sin quejas, sin decir casi nada. Así acabaré olvidando que es cascarrabias. Pues estoy orgullosa de él :)

Al llegar a Varsovia paseamos por el centro y tomamos el avion que nos llevó a San Petersburgo, donde unas horas después dormimos mas de 15 horas. Un merecido descanso :)

Nada más. Os dejamos con las fotos y os emplazamos al siguiente relato de nuestro viaje, esta vez en tierras rusas ;)

¡Gracias y un saludo!

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Photoshop básico I: aclarar y redimensionar imágenes

Aquí os dejo un tutorial sobre conceptos básicos de Photoshop por los que me preguntó mi amiga Lena en Moscú. Lo comparto aquí con todo el mundo por si hubiera alguien más a quien le pudiera interesar.

I. Aclarar imágenes oscuras

A todos nos pasa que a veces la cámara hace una foto distinta a la que nosotros queremos, en particular en situaciones de alto contraste, como cuando tenemos un cielo muy brillante de fondo. Esto suele confundir a los sistemas de medición de luz de las cámaras, y los resultados son parecidos a éste:

Como véis el fondo está bien expuesto, pero el motivo principal (la estatua de Pedro I el Grande) está demasiado oscuro. Hay 2 soluciones básicas a este problema:

I.a. Aclarar toda la imagen. Una forma rápida y sencilla de hacer esto es lanzar la herramienta niveles (levels) pulsando CTRL+L. Arrastrando la flecha gris (la del centro) aclararemos la imágen si vamos hacia la izquierda o la oscureceremos si vamos hacia la derecha.

Como podéis apreciar en la imagen, el fondo también se ha aclarado.

I.b. Aclarar sólo las zonas oscuras o sombras (shadows). Photoshop tiene una herramienta muy útil y cómoda que permite corregir la luminosidad de las zonas más oscuras manteniendo intactas las zonas claras. Para abrirla deberemos seleccionar el menú Image >> Adjustments >> Shadow/Highlights… Una vez hecho esto sólo hay que mover la barra shadows hasta un valor adecuado para nuestra imagen.

Este es el resultado para nuestro ejemplo con un valor de 30%, y como véis el fondo sólo se ha aclarado un poco, mientras que la estatua está más clara y visible.

El método a elegir en cada caso dependerá de nuestras necesidades.

II. Redimensionar

Miles y miles de millones de megapixels en nuestras cámaras para luego acabar imprimiendo a 8×10 y mostrando nuestras imágenes al mundo a un tamaño de 800×600 píxeles ;) Redimensionar imágenes es un proceso tedioso y repetitivo que casi siempre tenemos que hacer, sobre todo para los que publicamos en internet. Hay una forma muy sencilla de automatizar este proceso, y es utilizando las acciones de Photoshop. Podemos “grabar” todos nuestros pasos a la hora de retocar una imágen y aplicarlos a otra foto distinta con solo pulsar un botón. Para este ejemplo vamos a realizar 2 pasos: cambiar el tamaño de la imágen y aplicar un poco de sharpen para recuperar un poco de la definición perdida al reducir la imagen de tamaño. Lo primero que debemos hacer es abrir la paleta de acciones pulsando ALT+F9:

Cuando la tengamos abierta, pulsamos el el botón 1 para crear una carpeta de acciones, a la cual le daremos un nombre cualquiera (lena en mi caso). Después pulsamos el botón 2 para crear una nueva acción, al que daremos un nombre descriptivo como resize. Una vez hecho esto Photoshop se pondrá a grabar (observad el botón rojo) y todas nuestras acciones quedarán registradas. Vamos con ellas:

II.a. Redimensionar a un tamaño fijo: uno de los problemas a la hora de automatizar el proceso de redimensionado es que no todas las imágenes son igual de anchas que de altas. Pensad en un retrato vertical y una fotografía de paisaje horizontal. ¡Si redimensionamos en base al ancho, la foto vertical sería mas grande que la horizontal! Para evitar esto, Photoshop dispone de una herramienta muy útil que permite redimensionar a un tamaño fijo, tanto si la imagen tiene formato retrato o panorámico. El resultado final tendrá una anchura o altura máxima que fijaremos nosotros. La herramienta se llama Fit image y se encuentra en el menú File >> Automate >> Fit image… Allí daremos unos valores máximos de ancho y de alto, como por ejemplo 1024 píxeles de ancho y 1024 píxeles de alto. De esta manera nuestras imágenes siempre tendrán un tamaño máximo vertical u horizontal de 1024 píxeles, y se guardará la proporción. Al aceptar veremos como nuestra imagen cambia su tamaño. Es momento de ir al paso siguiente.

II.b. Sharpening: una práctica común después de redimensionar una imagen es aplicar un poco de máscara de enfoque para que la foto recupere su nitidez original. Yo suelo utilizar la herramienta smart sharpen, pero hay muchas otras formas. La podéis encontrar en el menú Filter >> Sharpen >> Smart sharpen… Estos son los valores que yo utilizo:

Cuando pulsemos OK habremos acabado con nuestro proceso de redimensionado y será el momento de pulsar el botón de stop para parar la grabación de nuestra acción resize.

Para aplicar el mismo proceso de redimensionado y sharpen sobre otra imagen, solo tenemos que abrirla, seleccionar nuestra acción resize y darle al botón triangular de play. El proceso se llevará a cabo mágicamente sin ningun tipo de intervención por nuestra parte, y después sólo nos quedará guardar la imagen y publicarla :)

Un último consejo: aseguraos de que siempre que retoquéis una imagen, el redimensionado y enfoque sea lo último que hagáis antes de guardar la imagen. Y esto es todo, amigos. ¡Espero que os sirva de ayuda, sobre todo a tí, Lena! ;)

Saludos.

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Polonia y Rusia II: Cracovia

Esta segunda parte la ha escrito Olga. Esperamos que os guste ;)

La continuación fue especial también. Cracovia, esta ciudad muy antigua de historia rica y muy romántica nos acogió igual que otras ciudades: con lluvia. Aunque nos regaló un par de días de sol, que es tan importante para nosotros, la gente española. Nos alojamos en un hostal en el barrio de los judíos de Kazimierz en un patio enfrente de una lavandería.

Empezamos nuestro paseo por el legendario Wawel con su Castillo Real y la Catedral. Aquí hay que decir que Cracovia era la segunda capital de Polonia, antes de Varsovia. Haciendo su nido cada rey construía un nuevo edificio y gracias a ello ahora tenemos este conjunto mezclado de todos los estilos. Al pasar allí un rato, una tormenta grandiosa nos recordó que Wawel y cerveza no es todo lo que nos podía proponer Cracovia.

Acercándonos al centro que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco encontramos varios objetos turisticos: unas iglesias y unas calles bonitas. Aquí tengo que romper la cronología y decir que a una de esas iglesias volvimos por la noche para escuchar música de Chopin, tan amado por el anterior orador. Supongo que algunos de vosotros ya sabréis lo que es escuchar música con este chaval. La mitad del concierto yo rezaba para que se acabara esta tormenta. Es que no me mola ahogarme en mocos. Cómo odiaba yo estos bises y bravos que nos hacían sufrir convulsiones. Uf… mejor jugad al futbol, españoles ;) Pero todo tiene su fin, y eso no fue una excepción.

Reanudamos nuestra narracíón del paseo por el centro y disfrutamos de la ciudad medieval Stare Miasto con su bella plaza donde está la magnifica Basílica de Santa María. Construida en el siglo XIV es famosa por el altar de Veit Stoss totalmente hecho de tilo. La basílica debe su fama turistica a un trompetista. Cada hora desde la torre principal de la Basílica de Santa María suena un toque de trompeta llamado hejnal. La melodía finaliza inesperadamente. Según la leyenda, la melodía fue tocada en el siglo XIV por el vigía de la torre para avisar a los ciudadanos de una invasión tártara. El vigía fue alcanzado en el cuello por una flecha de un guerrero tártaro, y la melodía se interrumpió en el momento de su muerte. Eramos varias veces testigos del concierto de ese chico, y a quién le importa que ahora este héroe se asome vistiéndose con la camisa blanca. Tambien en esta plaza atraen nuestra atención la torre del edificio del Ayuntamiento, el edificio del mercado y el monumento a Adam Mickiewicz, poeta y patriota polaco que nunca visitó Cracovia y a quien enterraron alli y admiran tanto en esta cuidad.

El dia siguente no resultó muy productivo, llovía todo el día, incluso en la habitación. Podéis verlo en este vídeo de nuestra comida:

Al secar nuestra habitación pasamos genial otro día de nuestro viaje. Visitamos las minas de sal en Wielizcka. Sumidos a la profunidad de 130 metros pasamos por muchas salas de la exposición con todo hecho de sal, parece que incluso las lámparas. Recordé ese paseo por cinco culos de cinco chicos muy altos. Sus culos parecían procedentes de Dinamarca, de ese culo del mundo. Como no ví muchas cosas, salvo las cinco, no puedo decir que me gustara mucho. Aunque el sabor no estaba mal, el sabor de la sal por supuesto.

Tras volver a Cracovia tuvimos un paseo inolvidable por el centro histórico de los judíos Kazimierz, un antiguo barrio judío lleno de sinagogas, del cual muchos habitantes fueron expulsados al gueto de Podgorze junto a otros judíos de Cracovia durante la Segunda Guerra Mundial. Solo este pensamiento hace retener la respiracón visitando Kazimierz. No se porque pero precisamente allí ahora se encuentran los mejores cafes de la cuidad, a mi parecer. No son sitios animados como los del centro y supongo que por eso mismo valen la pena más. De un sitio nos enamoramos, un sitio muy tranquilo con las velas y música encantadora. Muy romantico :) Y una pareja vieja que pasaba por allí se paró para bailar. Era increíble. Aquella noche tuvimos dulces sueños.

Al día siguiente despues de unos días de dudas decidimos a pesar de todo visitar Auschwitz. Allí pasamos una hora y emprendimos nuestra vuelta a Cracovia, que está a unos 80 kilometros. Nos quedaba poco tiempo hasta nuestro tren para Gdansk que está a 9 horas de Cracovia. El viaje de vuelta fue divertido y abrió camino a unas aventuras en el transporte de Polonia. Intentamos comprar un billete de tren pero resultó que llegaba demasiado tarde para nuestros planes, así que decidimos tomar un taxi. Un taxista que parecía borracho decidió ponerse gafas a la mitad del camino, lo cual nos inspiró mucha confianza. Ya sin miedo pudimos seguir adelantando a todos los camiones. De repente el taxista decidió compadecerse de nosotros y propuso en su polaco perfecto que cambiaramos de taxista. Sorprendidos decidimos que cualquier taxista sería mejor que este, y seguimos la ruta hasta Cracovia en otro coche. Llegamos a la estación a la hora de la llegada de nuestro tren a Gdansk. Sin ninguna esperanza, casi con seguridad de que ya habíamos perdido nuestro tren seguimos luchando contra la realidad. Creo que vuestro amigo nunca había corrido con tal velocidad tanto tiempo. Supongo que todos nosotoros corremos así solo en nuestros sueños. Perdiendonos a cada momento encontramos nuestras maletas, nuestro andén y por fin nuestro tren, al cual nos arrojó un polaco muy amable. El tren se marchó a otra ciudad de nuestra querida Polonia.

Os dejo con las fotos:

Saludos para todos.

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Refused – Hook, line and sinker

Esta canción de los suecos Refused me flipa profundamente, y además viene bien para la depresión post-vacacional:

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Del impresionante disco Songs to fan the flames of discontent (2004)

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