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Trucos fotográficos – La sensibilidad y el Auto ISO

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Originalmente una cámara no era más que un elemento fotosensible y un agujero para que entrara la luz. Cien años más tarde, el concepto básico no ha cambiado: un elemento fotosensible (el sensor de nuestra cámara) y un agujero para que entre la luz (nuestro objetivo).

La fotografía depende, sobre todas las cosas, de la luz. Sin luz no hay fotografía, y si la cantidad de luz que entra en nuestra cámara es la incorrecta, nuestra fotografía quedará muy oscura (subexposición) o completamente quemada y blanca (sobreexposición).

No todas las escenas requieren la misma luz. Dentro de una iglesia necesitaremos que la cámara recoja más luz (exposición más larga) que en la calle en un día soleado (exposición más corta). Hay tres factores que determinan la cantidad de luz que llega a nuestro objetivo: la apertura del mismo (el número f), el tiempo de exposición en fracciones de segundo (1/60s, 1/200s, etc.) y la sensibilidad, también conocida como ISO.

Como decía, nuestra cámara consta de un elemento fotosensible, es decir, sensible a la luz. En la época del carrete la sensibilidad se cambiada utilizando distintos tipos de carrete, pero en la era digital esa sensibilidad es una variable más de nuestra cámara, y podemos ajustarlo a nuestras necesidades en cada momento. En el libro “Understanding Exposure” de Brian Peterson hay una explicación magnífica sobre la sensibilidad, donde la compara con un cubo de agua. A priori nuestro sensor es un cubo vacío, y para que la foto quede correctamente expuesta tenemos que llenar de agua (luz) ese cubo. Una sensibilidad baja (ISO 100) equivaldría a una manguera muy fina, con poco caudal de agua. Una sensibilidad alta (ISO 1600) equivaldría a una manguera de bomberos, con un caudal de agua impresionante. De esta manera, para llenar el mismo cubo tardaríamos mucho menos tiempo con la manguera de bomberos (ISO 1600) que con la manguera fina (ISO 100). Es decir, a una sensibilidad muy alta nuestra cámara es más rápida capturando luz que a una sensibilidad muy baja. O lo que es lo mismo, tarda menos tiempo para capturar la misma cantidad de luz. ¿Y qué tiempo es ese? Pues es, precisamente, nuestro tiempo de exposición.

Los valores ISO más comunes son los siguientes:

ISO 50 – ISO 100 – ISO 200 – ISO 400 – ISO 800 – ISO 1600 – ISO 3200 – ISO 6400

Como vemos, cada uno es el doble del anterior. ¿Qué significa esto? Que a ISO 50 nuestra cámara será el doble de lenta capturando luz que a ISO 100. De la misma manera, a ISO 100 nuestra cámara será el doble de lenta capturando luz que a ISO 200, y cuatro veces más lenta que a ISO 400. ¡Y dieciséis veces más lenta que a ISO 1600! ¿Empezáis a comprender las implicaciones de todo esto? ¡A ISO 1600 necesitaremos 16 veces menos tiempo para capturar una escena que a ISO 100! Si todavía no lo entendéis, voy a intentar rematarlo todo a continuación.

Cuando hacemos una fotografía intentamos casi siempre que no salga movida. Hay pocas cosas más frustrantes que preparar minuciosamente una foto para comprobar más tarde que ha salido movida, aunque sea ligeramente. Salvo que vayamos buscando ese efecto a propósito, es algo que no nos gusta a ninguno :) Pues bien, una fotografía movida es casi siempre el resultado de una baja velocidad de disparo (por ejemplo, 1/15s.). ¿Y a qué se debe esa baja velocidad? A que, con la luz disponible en ese momento, la cámara necesitaba estar mucho tiempo capturando luz. Esto puede deberse a que estábamos dándole luz con una manguera muy fina (un valor ISO muy bajo) o a que la luz disponible era muy escasa. ¿Cómo podríamos haberlo solucionado? Muy sencillo. Ya hemos visto que cada valor ISO es el doble o la mitad que el anterior, lo cual quiere decir que la cámara será el doble o la mitad de sensible a la luz. ¿Y sabéis a qué afecta esto también? ¡Exacto! Al tiempo de exposición. Si nuestra cámara está disparando a 1/15s en ISO 100, ¡será capaz de capturar la misma luz en 1/60s a ISO 400! Y es muy posible que a 1/60s nuestra foto ya no salga movida, con lo cual el resultado habría sido completamente satisfactorio (en general se considera que 1/60s es el tiempo de disparo mínimo para hacer fotos a mano (sin trípode) y que no salgan movidas).

Por tanto, y si lo hemos comprendido todo, podemos hacer un resumen: la sensibilidad ISO afecta al tiempo que nuestras cámaras necesitan para capturar la luz de una escena. Aumentar y reducir estos valores ISO suponen reducir o aumentar nuestro tiempo de exposición, de manera que podamos hacer fotografías que no salgan movidas en diferentes condiciones de iluminación.

¡Genial!, pensaréis algunos. ¡Voy a dejar mi cámara siempre en ISO 1600, y así nunca volveré a hacer una foto movida! Bien, es una posibilidad, pero aumentar la sensibilidad tiene una desventaja importante, que es una reducción más o menos drástica en la calidad de imagen. El sensor de nuestra cámara está diseñado para trabajar a una sensibilidad base determinada, en general ISO 100 o ISO 200. Para trabajar por encima de esa sensibilidad debe hacer un proceso interno de amplificación de la señal, lo cual significa introducir interferencias, o lo que es lo mismo, ruido. Esto se traduce en que una foto a ISO 1600 no será tan atractiva a la vista como una foto a ISO 100. Veamos un ejemplo a continuación:

La fotografía anterior está tomada a la sensibilidad base de mi cámara, ISO 200. A esta resolución tan pequeña no se aprecia ninguna clase de ruido. Si pasamos el ratón por encima podemos ver la misma foto hecha a ISO 1600, y si nos fijamos bien podemos ver un poco de ruido, especialmente en las partes más oscuras (sombras). Es posible que muchos de vosotros no percibáis una diferencia notable entre estas dos fotografías, pues como decía la diferencia no es tan clara a un tamaño tan pequeño. Pero vamos a ver qué ocure cuando observamos un recorte al 100% de la fotografía anterior:

De nuevo la misma imagen, esta vez al 100%, a ISO 200 y a ISO 1600 si pasamos el ratón por encima. Veis la diferencia, ¿verdad? Fijaos también en el aumento de la velocidad de disparo, ¡1/1250s a ISO 1600 frente a 1/160s a ISO 200! Es es mucho más rápido, aunque el ruido es un problema… Pero no os preocupéis demasiado, muy pocas veces vais a observar vuestras fotos al 100%, y a la hora de imprimirlas en papel el ruido no es tan aparente. Lo que sí es cierto es que aumentar la sensibilidad reduce el rango dinámico, los colores pierden tonalidad y tenemos mucho más “grano” o ruido. ¿Pero hasta qué punto es aceptable? La decisión depende de cada uno: ¿quiero que mi fotografía salga un poco movida, pero con mayor calidad? ¿O prefiero que salga perfecta, aunque tenga un poco más de ruido? Hay mucha gente que no ve ningún problema con las fotos de su cámara a ISOs altas, sobre todo los usuarios de cámaras réflex. Debido al mayor tamaño del sensor, los niveles de ruido son mucho menores que los de una cámara compacta, lo cual nos permite tomar fotos mucho más limpias con poca luz sin usar un trípode. Por el contrario, para muchos usuarios de compactas aumentar la sensibilidad no es una opción, pues los resultados suelen ser abismales.

Conclusiones e introducción al Auto ISO

Bien, como hemos visto nuestra cámara pone a nuestro alcance una herramienta, la sensibilidad, que nos permite tomar fotografías a una velocidad adecuada en un montón de condiciones de luz diferentes. También hemos visto que aumentar la sensibilidad puede repercutir negativamente en la calidad de imagen, con lo cual debemos tener cuidado a la hora de usar esta herramienta. Así, usaremos valores ISO bajos (100 y 200) cuando estemos en la calle durante un día soleado. Cuando necesitemos parar el movimiento y velocidades de disparo altas (como 1/500s y superiores) nos veremos obligados a subir hasta ISO 400 o incluso 800 (valores normales para los reporteros que cubren eventos deportivos). Y por último, para fotografías en interiores con poca luz y donde no esté permitido el uso de flash (iglesias, museos, etc.) nos veremos obligados a utilizar los valores más altos de nuestra cámara como ISO 1600 e incluso ISO 3200, los peores en cuanto a calidad de imagen. Entiendo que puede parecer un poco lioso, pero si comprendéis bien los conceptos anteriores seréis capaces de moveros por las diferentes sensibilidades de vuestra cámara con comodidad, y hacer mejores fotografías en casi cualquier condición de luz.

La buena noticia es que en muchas cámaras modernas ya hay una función de la cámara que elige la sensibilidad más adecuada para una escena por nosotros, ahorrándonos tomar esa decisión si no nos sentimos cómodos o seguros. Esta función recibe el nombre de Auto ISO. En las Nikon réflex es totalmente configurable, y funciona a la perfección. Yo lo uso continuamente, sobre todo cuando viajo, y el número de fotografías movidas que tengo al final es muy pequeño gracias a esta funcionalidad. ¡Y creedme, es mejor una fotografía perfectamente enfocada aunque con ruido de un sitio que probablemente nunca más vayáis a visitar que una fotografía movida o ninguna fotografía en absoluto!

Configurando el Auto ISO en las réflex Nikon

La siguiente explicación corresponde a las cámaras réflex de la marca Nikon, pues no tengo acceso a ninguna otra marca. De cualquier manera es un sistema que sé que existe en otras cámaras, como por ejemplo Canon, así que os animo a los Canonistas y ususarios de otras marcas a leer mi explicación y buscar en vuestras cámaras o vuestro manual unos ajustes parecidos que os permitan obtener los mismos resultados.

Por lo que sé esta explicación debería valer para cualquier Nikon desde la D50 a la D3x, pero es posible que en modelos superiores haya algún parámetro más, aunque la configuración básica debería ser la misma. Si hay algún otro parámetro que no aparezca aquí os aconsejo que lo busquéis en el manual de vuestra cámara.

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Lo primero que debemos hacer es pulsar el botón Menú y entrar en las opciones del lapicerito (Custom settings). El valor que buscamos es ISO auto. Si está en OFF debemos activarlo pulsando OK y activándolo dentro de las opciones. Si ya está en ON pulsamos OK de todas formas, pues vamos a ajustarlo perfectamente a nuestras necesidades.

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Desde este submenú podemos activar, desactivar y configurar algunos parámetros del Auto ISO. Si lo teníamos desactivado marcaremos la opción ON y pulsaremos OK. Si ya lo teníamos activado vamos a pasar a la siguiente opción, Sensibilidad máxima (Max. sensitivity).

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Seleccionamos Max. sensitivity y pulsamos OK.

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Dentro de este menú podremos seleccionar el valor ISO máximo que deseamos que la cámara seleccione. Mucha gente no se siente cómoda con la calidad de imagen usando ISO 1600, y por ello seleccionará ISO 800 como tope. Mi consejo es dejarlo en ISO 1600, pues aunque sólo aparezcan tres valores en el menú (ISO 400,800 y 1600) la cámara es capaz de utilizar fracciones de esos valores, como ISO 250, 360, 500, 640, 900, 1000, 1250, etc. Es decir, la cámara sólo usará ISO 1600 en los casos más extremos, pero si seleccionamos un valor máximo de ISO 800 estaremos limitando a la cámara, pues no podrá seleccionar valores como ISO 900, 1000 o 1250, que pueden salvarnos una fotografía y no ofrecen una calidad de imagen tan mala como ISO 1600. Una vez seleccionado el valor máximo pulsamos OK, lo cual nos devuelve al menú anterior.

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Por último, vamos a ajustar el que probablemente sea el valor más interesante de todos, la Velocidad mínima de disparo (Min. shutter speed). Lo seleccionamos y pulsamos OK.

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Una vez dentro se nos ofrecen una serie de valores, en forma de velocidades de disparo. Debemos elegir el valor mínimo con el que nos encontremos a gusto para hacer fotografías que no salgan movidas con el objetivo que estemos usando en ese momento. Es decir, si vemos que con un objetivo podemos hacer fotos a 1/30s sin que salgan movidas, pero si bajamos a 1/15s obtenemos malos resultados, debemos seleccionar 1/30s en este menú. Esta decisión es crucial, pues la cámara aumentará la sensibilidad automáticamente si detecta que la escena que tenemos delante no puede ser capturada correctamente a la velocidad mínima de disparo que hemos seleccionado. Como nuestro objetivo es reducir las fotos movidas, debemos seleccionar un valor del que estemos muy seguros, y volver a tomar la misma decisión cuando cambiemos de objetivo. Este último consejo es muy importante, pues es mucho más difícil tomar fotos a una velocidad baja como 1/30s con un objetivo de 35mm que un teleobjetivo de 200mm. Si no estamos muy seguros de la velocidad mínima que debemos elegir, existe una regla: utilizar la velocidad más similar a la distancia focal del objetivo. Así, si estamos disparando con un 18mm seleccionaremos 1/15s o 1/30s, dependiendo de nuestro pulso. Si estamos usando un 50mm, seleccionaremos 1/60s. Si tenemos un 200mm, seleccionaremos 1/200s, etc.

¿Qué ocurre si estamos usando un zoom? Mi consejo es seleccionar una velocidad intermedia, y aumentar el valor mínimo según vaya anocheciendo. Por ejemplo, de día tengo seleccionado un valor mínimo de 1/30s con mi Nikkor 18-200mm VR, pero cuando empieza a anochecer subo ese valor hasta 1/60s para no empezar a perder fotos.

¡Y hasta aquí mi explicación! Espero que hayáis entendido los conceptos y que os hayan resultado interesantes. El Auto ISO es uno de los sistemas más útiles en nuestras cámaras para obtener mejores fotos, y es conveniente entenderlo y ajustarlo a nuestras necesidades para obtener lo máximo de él. Por desgracia viene desactivado por defecto (si no recuerdo mal), así que es posible que mucha gente ni haya oído hablar de él. ¡Espero que ahora podáis sacarle el máximo partido y dejéis de perder fotos y momentos valiosos!

Un saludo.


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