Archivo de 11/2009
Colores de otoño
Tu equipo no importa. Los gigamoñopíxeles no importan. La marca o el modelo de tu cámara no importan. Tu objetivo no importa. Solo hay dos cosas importantes a la hora de salir a hacer fotos: la luz y tú.
Hechas con un objetivo ruso Industar 50-2 de 50mm, adquirido en eBay por 5€, y la cámara réflex más básica y barata de Nikon.
No hay comentariosCroacia V: Zagreb
Zagreb marcó el comienzo y el final de nuestro viaje, como ya sabéis, aunque ninguno de nosotros estaba tremendamente interesado en conocer la capital. El motivo es el más viejo del mundo: los aviones eran más baratos hasta allí. Así que decidimos volver un par de días antes de nuestro vuelo de vuelta. Un día lo consumiríamos volviendo desde Dubrovnik, y el otro visitando la ciudad. Tras unas 7 horas de viaje (y 20 eurazos de peajes) localizamos nuestra casa, a unos 20 minutos del centro, y tras desempacar fuimos a devolver el coche al aeropuerto. No echaré de menos ese montón de chatarra, al que no le funcionaban bien los intermitentes y cuya cerradura del maletero se rompió durante el último viaje. Tuvimos que sacar nuestras maletas abatiendo los asientos de atrás.
La mañana del último día nos recibió con lluvia, y por primera vez en todo el viaje no pudimos ver el cielo. Además, la temperatura era sensiblemente menor que en la costa, así qeu sacamos nuestras chaquetas. Como no tenía muchas ganas de mojar la réflex ni de aburrir mucho a Olga el último día, metí mi compacta en un bolsillo y tras desayunar nos dirigimos al centro. Allí buscamos una oficina de turismo y nos hicimos una ruta que venía en un plano, viendo las cosas más turísticas de manera relajada, aunque sin la excitación de otras ocasiones. De todas formas a mí Zagreb me pareció una ciudad bonita y con encanto, con mucha vida en las calles, gente agradable, educada y políglota y unas hermosas iglesias que merece la pena visitar. Todo era una mezcla curiosa entre el estilo soviético de Polonia y el estilo Mediterráneo de España o Italia, amén de alguna que otra cosa rara. Al final del día me sentía afortunado y contento de haber podido visitarla.
Pero antes de eso, decidimos darnos un último gusto y fuimos a cenar a un restaurante muy particular. Nos lo había recomendado una dependienta de una tienda de cosméticos, que al oírnos hablar nos preguntó si aquello era español, y con la que mantuvimos una agradable conversación. El sitio era bonito y recogido, y toda la comida de origen natural y cosecha propia, sin conservantes, colorantes u otras guarrerías. No eran vegetarianos, aunque tenían menús compuestos únicamente por verduras y los recomendaban, y la carne (cerdo y ternera, si no recuerdo mal) era de su propio ganado. Fueron unos 40€ si no recuerdo mal, y todo estaba delicioso. No sin razón el sitio ostentaba el título de mejor restaurante de la ciudad en años anteriores.
Tras cenar volvimos a casa y empacamos todo. La mañana siguiente fue dura, como siempre es. Mientras esperábamos al avión terminamos de leer Cartero, y contra todo pronóstico y a pesar de los tacos y el dudoso estilo de vida de Chinaski, a Olga le gustó mucho, así que le dediqué el libro y se lo regalé. Ya dentro del aeropuerto buscamos algo de bebida en el Duty Free, y compramos un par de botellas de Grapa (brandy local), aunque el capullo que me cobró no selló mi bolsa y tuve que tirar la botella en Frankfurt, porque no me dejaban pasar el control de pasajeros con una bolsa abierta. A Olga le compré un peluche de un pingüino, cosa que le encantó, y decidimos llamarlo Buka (diminutivo ruso de Bukowski).
Finalmente llamaron a los pasajeros de su vuelo. El mío saldría una hora más tarde. Nos despedimos con lágrimas en los ojos, y la promesa silenciosa de volvernos a ver. Ella se llevó un pequeño trozo de España consigo, y a mi me dejó una pequeña parte de Rusia en mi corazón. El avión despegó y yo me fui al baño a lavarme la cara. Era hora de sonreír. Había sido un buen viaje, y la vida continuaba.
Hasta la próxima y, como siempre, gracias por leernos.
No hay comentariosTutorial: fotografía nocturna dentro del coche
Un buen día vi en flickr unas cuantas fotos hechas desde el interior de un coche, con el salpicadero en perfecto foco y todo tipo de salvajes haces de luz en el exterior, y pensé: «¿Qué coño? Esto hay que probarlo». Así que esta noche me he animado y me he ido a dar un rulo con el coche y la cámara, y la verdad es que para ser la primera vez estoy contento con los resultados.
He de decir que la gente hace absolutas locuras con las cámaras y sus coches, así que imagino que deben existir toda clase de artilugios y soportes para poner la cámara a la altura de las ruedas, el techo, el capó (no quiero ni pensar cómo hacen esto) y a través de las ventanillas. Lo más normal es lo que he hecho yo, desde luego, y ha resultado mucho más sencillo de lo que imaginaba. Para los que no lo hayáis probado nunca y no imaginéis como se hace, vamos a ello.
Requisitos
- Trípode (el mío es una basura, así que cualquier cosa debería valer) o algún método de sujeción para la cámara que no ponga en peligro nuestra seguridad al volante. Intentamos experimentar con la fotografía, no matarnos.
- Una cámara que permita hacer exposiciones de varios segundos. Supongo que lo recomendable es una réflex, ya que pesan más y ayudan a estabilizar el conjunto, pero no os desaniméis si solo tenéis una compacta. ¡Todo es cuestión de probar!
- Disparador remoto (aquí los tenéis por 2 y 3 euros con gastos de envío gratis) para no despistaros y no tener que andar toqueteando la cámara mientras conducís, cosa que puede resultar muy peligrosa.
- Un coche. Ajá. En bici no lo he probado, pero debe ser complejo. Otra opción es a través de la ventanilla de un autobús o el tren. ¡Imaginación al poder!
Preparación (para un coche)
- Desmontar el reposacabezas del asiento del copiloto. Si no es posible, habrá que elevar el trípode algo más, y será menos estable.
- Abatir el asiento del copiloto hacia delante todo lo posible. Hay que abrir el máximo hueco atrás para acomodar las patas del trípode.
- Extender el trípode hasta la altura adecuada y sujetar firmemente las patas al suelo.
- Usar el cinturón de seguridad para, rodeando el asiento, sujetar firmemente el trípode.
- Es recomendable pegar una buena limpiada a los cristales antes de empezar. La suciedad queda fatal en este tipo de fotos.
- Antes de salir a la autopista, dar una vueltecita por el barrio para asegurarnos de que el trípode está bien fijado y no se va a caer. Cuantas menos sorpresas en carretera, mejor. Los guardias tumbados y las rotondas son la prueba de fuego.
Preparación de la cámara
- Es fundamental activar el disparo por control remoto.
- Mirando a través del visor o el lcd, jugar con la posición del objetivo y la longitud focal hasta obtener el ángulo de visión que más nos guste. A mí me gusta mucho el angular, y he usado una focal de 18mm. Cuanto más angular, más interesante será la foto. Es el momento de ser creativo, si tienes un ultra-angular o un ojo de pez ¡úsalos!
- Preenfocar el objetivo y desactivar el autofocus (lo más rápido es poner el objetivo en M). Como todo lo que esté más allá de la luna delantera va a salir movido, lo ideal es preenfocar en el volante o el salpicadero y olvidarse. No queremos que la cámara se vuelva loca buscando un punto de enfoque cuando pulsemos el disparador.
- Si vuestro objetivo dispone de control de vibración (Nikon VR, Canon IS, Sigma OS o Tamron VC), desactivadlo totalmente. Ídem si la cámara lo lleva integrado en el cuerpo (Pentax, Sony, Olympus). Estos sistemas no se llevan bien con los trípodes.
- Seleccionar la sensibilidad más baja (ISO 100 ó 200) posible y desactivar las funciones de Auto ISO, d-lighting o aclarado de sombras o cualquier post-procesado que la cámara pueda llevar a cabo, como la reducción de ruido en exposiciones largas. Queremos que la cámara responda rápidamente, ya tendremos tiempo de jugar con todo eso en Photoshop.
- Seleccionar una apertura muy pequeña para que la velocidad de disparo sea de varios segundos y así obtener ese efecto de rayos de luz. Podéis hacer esto de 2 formas: en modo S, seleccionando el tiempo de exposición que queráis, o en modo A, fijando la apertura y dejando que sea la cámara la que decida el tiempo de exposición. Yo he hecho lo segundo, fijando la apertura a f/11, y mis tiempos de exposición variaron entre los 5 y los 30 segundos. Jugar con estos valores es lo que más impacto tendrá en vuestras imágenes finales, ¡pero por favor hacedlo con el coche estacionado!
- Desactivar la visualización inmediata de fotos en el LCD y apagarlo completamente si es posible. No vamos a estar detrás de la cámara comprobando las fotos que estamos haciendo, así que no hay necesidad de tener una pantallita a la altura del reposacabezas delantero derecho que pueda despistar al resto de conductores.
- Si tenéis un filtro en el objetivo, limpiadlo a conciencia o quitadlo directamente. No queremos que las fotos se arruinen por culpa de reflejos indeseados.
- Seleccionar medición matricial y compensar la exposición -0.7 ó -1 EV. Tened en cuenta que las condiciones de luz pueden variar mucho entre foto y foto, y si la cámara ha medido una escena justo antes de entrar en un túnel (por ejemplo), es probable que quememos la foto debido a la mayor luminosidad que vamos a encontrar dentro. Mejor prevenir que curar.
- A propósito de lo anterior, pensad un poco antes de disparar. Si estáis en completa oscuridad, esperad a tener algo más de luz alrededor y así tendréis menos posibilidades de quemar las fotos. Cuanta más luz exterior, mejor se verá el salpicadero del coche en las fotos.
- Tirad en RAW si podéis, os ahorrará muchos problemas con el balance de blancos cuando proceséis las fotos. Si no es posible, en mi experiencia valores alrededor de 2500º K van bastante bien para luz de farola.
- Cargad bien la batería antes de salir. Vais a hacer varias exposiciones de unos cuantos segundos, y eso consume más batería que los disparos cortos (centésimas de segundo) que realizáis normalmente (hay que activar el motor que levanta el espejo y permite que la luz llegue al sensor durante más tiempo)
Creo que no me dejo nada, pero me gustaría hacer hincapíe en la seguridad. Recordar que esto lo estamos haciendo para nosotros, así que es importante no molestar a los demás conductores ni distraernos y poner a alguien en peligro. Apagad el flash y cualquier lucecita innecesaria que pueda emitir la cámara, y aseguraos antes de encender el motor de que lo único que necesitáis hacer es pulsar el botoncito del control remoto. Prestad atención a la carretera, ya tendréis tiempo de revisar los resultados más tarde.
Eso es todo por hoy. Espero que os haya gustado y que os animéis a experimentar un poquito ![]()
¡Un saludo y a pasarlo bien!
2 comentariosBattles – Atlas
E haquí un grupito que seguro que a mis queridos lectores, de sofisticado gusto musical sin excepción, les va a encantar. Señoras y señoritas, los Battles:

Los conocí a través de una entrevista a la siempre encantadora Björk, en la que los mencionaba entre sus grupos preferidos en la actualidad. Los escuché y me gustaron, y más tarde descubrí que el batería no es otro que el copónico John Stanier, uno de mis baterías fetiche desde que descubrí ese mítico grupo llamado Helmet. Oh, yeah, baby. Me tenéis vendidito del todo. Dadle una oportunidad al disco, porque aunque hacen un rock un tanto psicodélico y raro de cojones (si no has oído nunca antes grupos como Don Caballero, esto es) merece mucho la pena. Free your fucking mind, Neo, apaga los 40 y límpiate las orejas. Tampoco te estoy pidiendo que escuches a Schoenberg, chato. En fin, os dejo con el jingle, Atlas, que es aún más divertido de visionar en directo que de oír en diferido:
Aviso: a la primera se te levanta la ceja, a la segunda empiezas a cogerle el gustito y a la tercera te engancha… el que avisa no es traidor. Me encanta lo alto que se pone Stanier el plato. ¡Si es que es el amo!
Del Disco Mirrored (2007)
No hay comentariosCroacia IV: Dubrovnik
Tras el fiasco del GPS en nuestro último desplazamiento, esta vez decidimos prescindir del cacharro y guiarnos mediante SentidoComún™. Nos costó un poco encontrar la casa, pues estaba en plena curva de una carretera de montaña y de noche no se veía un pimiento, y aún tras dar con ella nos resultó complicado encontrarla las siguientes veces. El piso era una chulada, con una terraza que ofrecía unas vistas impresionantes, y una playa privada construída con un par de planchas de hormigón en plena roca. Era impresionante estar nadando y ver pasar un gigantesco ferry a 200m. Tan cerca estábamos del trayecto de los barcos que la zona de baño estaba delimitada por boyas, para que nadie se pasase. El agua no estaba tan limpia como en Brela, pero cubría muchísimo más. He aquí un vídeo de la playa:
Nuestra estancia en Dubrovnik fue muy tranquila y agradable, disfrutamos de un clima estupendo y dedicamos la mayor parte del tiempo a comer, escuchar música (sintonizamos el canal Mezzo por satélite) leer, nadar, descansar y tomar el sol. La verdad es que era un privilegio estar cenando tranquilamente, escuchando música y contemplando estos tremendos atardeceres frente a nosotros:
Por supuesto también visitamos el casco histórico (aunque de noche) y aprovechamos para comprar souvenirs antes de nuestro regreso a la capital, Zagreb, la última parada de nuestro periplo. Pero ya hablaremos de eso más adelante. Ahora os dejo con las fotos:
Un saludo.
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