Anacondo's place

Can you feel Anacondo?

Archivo de la categoría 'viajes'

Mi segunda boda en Moscú

IMG_1626

¿Alguna vez habéis vuelto de una boda con moratones y heridas? ¿Alguna vez habéis tenido que llevar ropa de repuesto a un evento de este tipo? En Moscú todo eso es posible, y más. Como recibir a los invitados en un parque de atracciones de las afueras y darles un paseo en una mini-montaña rusa (je). O que los novios aparezcan en un helicóptero. U organizar una especie de gymkana por equipos para decidir si el primer hijo será niño o niña :) No sé si es que he dado con la gente más animada de Moscú, pero las dos bodas a las que he asistido allí dejan nuestras celebraciones a la altura del betún.

Fue un viaje corto y un tanto amargo, pues nuestros planes de visitar a Asturias tras la boda se vieron truncados el primer día tras la denegación del visado de Olga, sin ningún motivo ni explicación. Pero intentamos, en la medida de lo posible, que no nos afectara para poder disfrutar de este día, y vaya si lo hicimos :D Quiero dar las gracias a Lena y Zurek por su invitación, por el cuidado y cariño con que organizaron todo y por permitirme estar tan cerca de ellos en estos días tan especiales, además de ser mi principal suministro de té :D Большое спасибо!!! Sois mi segunda familia :)

Os dejo con las fotos. No son ninguna maravilla, como podréis comprobar, pero hice todo lo que pude con el equipo que tengo. No tuve el día inspirado, pues además de sufrir problemas de enfoque con mi cámara cometí todo tipo de errores, algunos para matarme. Nunca me he sentido tan limitado por mi equipo y por mi técnica. Tengo un renovado y profundo respeto por los fotógrafos de boda, en especial aquellos que se orientan hacia el fotorreportaje y estan en todos sitios a la vez y no paran de tirar fotos en 6 horas. Pero no me enrollo más y os dejo con las fotos:

¡Espero que os gusten! Pronto pondré las fotos del día siguiente, que fue una fotosesión continua con los novios y unos amigos. Los resultados son mucho mejores, ya veréis… :D

Un abrazo muy especial para mis amigos Sanek, Vitek, Kristina, Igor, la pequeña y adorable Kira, Romik, Ksu y Lapa. ¡Fue un placer veros de nuevo! Espero que se repita pronto :)

5 comentarios

Mi primera boda en el extranjero

Y fue así como un buen día mis amigos Sasha y Vitek, con los que ya compartí vivencias en mi viaje a Suzdal y Vladimir, me invitaron a su boda, en Moscú, el pasado mes de Abril. Gracias a mi amiga Chilindrina encontré un vuelo de ida y vuelta por 77€ (todo incluído), que sumado a los 100€ del visado resultaron en una suma ridícula para viajar allí.

No tuve tanta suerte para las fechas, sin embargo. Mi avión salía a las 23:55 del Viernes, y la boda se celebraba a partir de las 14h del Sábado, así que mi margen de descanso iba a ser corto. El día interior dormí unas pocas horas para estar cansado en el avión y lograr dormir, pero por culpa de las estrecheces y la incomodidad del asiento (el Airbus A319 es enano), de un niño que no paraba de berrear y de un grupo de anormales (véase españoles) que no paraban de gritar y reír (como si de unos animales fuera de su jaula se tratase) no pude pegar ojo en todo el viaje.

Aterrizamos en Domodedovo una hora antes de lo previsto. Tras cambiar un poco de dinero me puse a buscar mi autobús y pregunté a una chica de un puesto de información, que me miró con cara de no haber visto nunca un extranjero. Dijo algo parecido a “english” y yo asentí, me hizo una señal para que la acompañara y me llevó a un despacho, donde tras chapurrear un poco en inglés con otra chica entendí más o menos donde estaba mi parada. Agarré mi maleta y salí a buscarla.

Ya en la calle me puse a buscar una parada de autobuses, pero no encontré nada parecido. Tenía que tomar un autobús de línea, como los que tenemos en España. Había visto fotos y estaba preparado para reconocerlo por su aspecto. Pero en la calle no había más que furgonetas y coches, y una miríada de paisanos ofreciéndose a hacer de taxi. Ya un poco nervioso, me puse a busar entre las furgonetas, recordando algo que había aprendido en un viaje anterior, y que creo resume muy bien el caos que puede llegar a ser Moscú. Resulta que, aunque allí existe el transporte público (autobuses, trenes, taxis, etc.) hay personas que compran una furgoneta (en amarilo en la foto), le plantan una pegatina con un número y se ponen a hacer la competencia a los transportes del estado, dando un servicio supuestamente más rápido y un poco más caro. Al principio resulta un poco asombroso, pero cuando llevas allí una semana y compruebas que todo el mundo lo ve como algo perfectamente normal dejas de darle importancia. El caso es que allí no había ningún autobús “de línea”, y como no tenía ni idea de cuándo llegaría (ni podia preguntar) y hacía bastante frío (eran las 7 de la mañana) decidí meterme en una de estas furgonetas particulares, tras reconocer mi número y el nombre de mi destino. Mr. Conductor me ayudó a subir mi maleta y me dispuse a esperar.

Durante los siguientes 15 minutos pude contemplar gente subiendo y bajando de allí, y en una ocasión una señora se bajó corriendo y subió a otro autobús, ¡mi autobús de línea! Busqué a mi conductor con la mirada, y el tío estaba fumándose un cigarrillo y no tenía pinta de tener mucha prisa por salir. Otra señora bajó y se puso a gritar con él. El hombre dijo algo en ruso y se encogió de hombros, tras lo cual la señora se bajó de allí y se fue a esperar a la calle. Unos minutos más tarde llegó otro autobús de línea, así que yo me bajé de allí y le hice señas a aquel hombre para que abriera la puerta trasera para coger mi maleta. El tipo se me quedó mirando unos segundos, pero me dió mi maleta sin decir nada. Corrí al otro autobús, pagué los 80 rublos del viaje y me senté. Poco después el autobús arrancó y nos pusimos en marcha, y pude ver por la ventanilla como mi amigo todavía seguía allí sin inmutarse, fumando sus cigarillos. Entonces lo entendí: los servicios de línea tienen un horario que cumplir y una ruta fijada, independientemente del número de pasajeros. Pero a un conductor particular no le compensa viajar con la furgoneta vacía, así que mi amigo tenía buenas razones para esperar.

Ya en el centro me dispuse a esperar a Tatyana, la madre de Olga. Cerré bien mi abrigo y me senté en una marquesina de autobús, y para intentar no dormirme me puse a quitar el embalaje plástico de mi maleta. Tatyana llegó al rato y me recibió con un abrazo y un beso, y se ofreció a llevar mis bultos. Que encanto de mujer) Su bondad y simpatía me hicieron olvidarme rápidamente del asunto de los autobuses. Durante el viaje hacia su casa charlamos un poco y pude dormir unos minutos.

Ya en su casa me ofreció desayunar, pero decidí darme una ducha antes. Necesitaba despejarme. Tenía 2 horas para arreglarme antes de salir, junto a Lena y Alejandro, hacia el lugar de la celebración, así que decidí darme prisa. Saqué el traje de mi maleta y comprobé con estupor que estaba todo arrugado, al igual que la corbata y la camisa. Contrariado, le pregunté a Tatyana si podría hacer algo con ese desastre mientras me duchaba, y cuando acabé todo estaba como recién comprado. Tatyana es la mejor) Después nos vestimos y nos preparamos, pero antes de salir me dijeron que teníamos que comer un poco, pues después de la boda tardaríamos unas 4 horas en comer. Les dije que no tendríamos tiempo para llegar, pero insistieron en ello. Los moscovitas comen muchísimo)) Ni que decir tiene que perdimos nuestro tren y tuvimos que ir allí en taxi))) Pero hubo suerte y llegamos unos 15 minutos antes de que empezara todo, y entramos a una tienda para comprar flores a los novios y ofrecérselas como regalo tras la ceremonia. Aproveché que tenían un espejo y me puse mi corbata, pues no había tenido tiempo en casa por culpa de mi cinturón (había olvidado hacerle el agujero cuando lo compré, así que perdí unos minutos preciosos intentando agujerearlo con unas tijeras, aunque al final tuve éxito).

Cuando llegó nuestra comitiva saludé a los novios, que estaban radiantes. El resto de nuestro grupo estaba formado por familiares y amigos, unas 15 personas en total, y tras las debidas presentaciones y unas palabras en inglés aquí y otras en ruso allá nos dirigimos al centro de registro donde tendría lugar la ceremonia. Por supuesto allí dentro no me enteré de nada en absoluto, pero fue una bonita ceremonia, sobre todo por la espontaneidad de los novios y lo evidente de su amor, que estaba a flor de piel. Colocaron sus anillos, se besaron, firmaron sus documento y ocurrió. Se desencadenaron muchos besos, risas, lágrimas y abrazos, nos hicimos algunas fotos, les ofrecimos nuestras bendiciones y nuestras flores y les dejamos tranquilos para que siguieran con su protocolo. Les esperamos en la calle, cargados de pétalos de flores, y cuando el novio salió, radiante, con su mujer en brazos nosotros les arrojamos nuestros proyectiles de cariño y enhorabuena.

Después se sucedieron una serie de antiguas tradiciones rusas protagonizadas por los novios, como lanzar unas palomas blancas al vuelo, dejar las flores en un monumento a la guerra (una especie de llama eterna), brindar con champán y lanzar las copas de cristal hacia atrás (recogiendo luego los cristales, pues había niños jugando cerca), cruzar un puente juntos, con la novia en brazos del novio y comer un pan especialmente preparado para la ocasión, sin usar las manos, de manera que el que arranque la porción mayor con la boca (dice la tradición) será el cabeza de familia. En este caso ganó la mujer)) Sin embargo, no todo eran tradiciones, y de hecho la atmósfera era muy desenfadada y gamberra, más parecida a una fiesta entre amigos que a las bodas a las que yo estoy acostumbrado. Se sucedieron escenas muy divertidas, increíbles para mí, como la novia pidiendo la bicibleta a unos niños y pedalendo, tan feliz, mientras el fotógrafo corría detrás. O cuando los novios se pusieron a jugar en un parque con columpios, sin importarles las arrugas o la suciedad de sus prendas. Fue muy agradable comprobar que más allá del protocolo y las apariencias, allí lo que imperaba era la felicidad y las ganas de pasarlo bien.

Pero retrocedamos un poco. Antes de todo eso nos dividimos en dos grupos, y una parte de la gente se fue al restaurante a ultimarlo todo y otra parte nos quedamos con los novios, para acompañarles por su periplo de tradiciones y lugares para hacer fotos. Sasha me invitó a unirme a ellos en el coche nupcial, a lo que yo acepté encantado. Nos dirigimos a un parque para que Viktor, el fotógrafo de la boda y amigo de los novios, les hiciera una sesión. Nos movíamos en coche entre los sitios y en el maletero había comida y bebida, y brindábamos a cada paso con champán y vodka, como si de un botellón se tratase. En un momento determinado me invitaron a hacer un brindis por los novios. Yo acepté, dije unas palabras bastante solemnes en inglés y todos nos echamos el vodka al coleto. Hicimos un montón de fotos y nos dirigimos al restaurante.

El sitio era pequeñito, un restaurante a las afueras de Moscú, cerca del lugar de residencia de los novios. Cuando llegamos la mesa estaba llena de comida y flores que Olga se había encargado de comprar y poner allí, pues desempeñaba una labor de organización durante la boda de su amiga, lo cual la mantuvo ocupada durante gran parte del día. Durante la comida estuve muy bien acompañado por Viktor, el fotógrafo, que hablaba inglés; su hermana Nastya (nunca adivinaríais su edad) y su amigo Alexei, además de Alejandro y Lena. La comida fue muy rica y divertida, los chistes se sucedieron y la gente empezó a interesarse por mí y a hacer preguntas, e incluso participé en un par de bromas. Mientras tanto Alejandro se iba encargando de llenar mi vaso de vodka, y yo no supe decirle que no)) Para cuando acabó el banquete debía llevar unos 15 chupitos de vodka encima, pero milagrosamente no me caía al suelo. Después empezamos a bailar, a hacer el tonto, a darles a los novios sus regalos (yo preparé un album de fotos con la ayuda de Olga y Viktor, con fotos hechas por los novios, Viktor y yo mismo, que les gustó muchísimo y les emocionó) y a jugar a unos cuantos juegos muy divertidos que ellos preparan para entretener a los invitados en estas ocasiones, y durante los cuales reí sin parar a pesar de que no me enteraba de nada :)

Yo lo estaba pasando genial y me sentía muy integrado. Las chicas me sacaban a bailar y no parábamos de reír, beber, jugar y hacer fotos mientras la noche caía poco a poco. Todo era muy espontáneo y la gente estaba disfrutando de manera sincera. En un momento dado (tras un intento fallido de preparar un Karaoke por mi parte, debido a un problema informático), Alexei sacó su guitarra y los músicos de la sala comenzaron a tocar canciones. Viktor dedicó una canción a los novios mientras Alexei tocaba la guitarra, y después los padres de la pareja se atrevieron a hacer un dueto. Incluso la mismísima novia se atrevió a tocar, lo que para mí fue una escena inaudita. El día acabó con los novios tocando juntos, como una metáfora musical del matrimonio. Todos volvimos a casa felices, los novios iniciaron su nueva vida en común y yo pude dormir por fin :)

No hay comentarios

Despertando de un nuevo sueño

La de ayer fue una de las despedidas más duras de toda mi vida. El vuelo de vuelta a casa y la noche no fueron demasiado duros, pues el calor del contacto de nuestros cuerpos aún era reciente. Hoy es un poquito más difícil :)

Multitud de sentimientos se agolpan en mi interior, peleando por dominarme. Lucho por mantenerlos a todos bajo control y no pensar demasiado, pero a veces es imposible.

Uno de los más fuertes es el de agradecimiento. Agradecimiento hacia Sasha y Viktor por invitarme a su boda y hacerme sentir cómodo en todo momento. Gracias, amigos. Ha sido un placer y un privilegio poder compartir con vosotros el día más importante de vuestras vidas. Agradecimiento también hacia Kristina e Igor por tomarse tantas molestias e invitarme a comer a su casa. Fue un placer visitaros y me hubiera gustado tener más tiempo para estar juntos. Espero que podamos repetirlo pronto :) Gracias a vosotros también.

Mi agradecimiento también va, por supuesto, para Tatyana, Lena y Alejandro, a cuyo lado es imposible no sentirse agusto y cuya felicidad, bondad natural y sencillez a la hora de afrontar la vida son un motivo de inspiración y admiración constantes para mi. Y, por supuesto, gracias a ti, moya lubimaya Olechka) Gracias por regalarme una semana de tu vida en un momento en que no te puedes permitir perder ni cinco minutos. Tu admirable y desinteresada dedicación por la boda de tus amigos, tu manera tan positiva de ver la vida y tus permanentes ganas de sonreír como una niña pequeña me llenan de orgullo, admiración y amor. Gracias, peque, por ti.

Por desgracia, otro de los sentimientos más fuertes es de pérdida. Irme de tu lado siempre resulta doloroso, pero esta vez ha sido desgarrador. Se que este sentimiento no durará siempre, que poco a poco se tornará en algo más suave y todo volverá a la normalidad. Se que nuestros encuentros son paréntesis en nuestras vidas y que yo tengo que poner en orden la mía con carácter urgente. Se que probablemente nunca tengamos la posibilidad de convivir más allá de estos viajes y encuentros intermitentes. Pero hay dos cosas que sí se y que tengo muy claras:

La primera es que no importa si estamos en mi habitación o a 3000km de distancia, en un país donde yo solo no puedo ni comprar una botella de agua; no importa si estamos en la China, Egipto o Canadá. Si estás a mi lado cualquier lugar será mi casa. Volver a ti es siempre como volver al hogar. Eso es algo que nunca había sentido antes.

La segunda es que sé con toda certeza que eres única, y te quiero con locura. Me inspiras unos sentimientos de cariño, ternura, respeto, admiración, felicidad y deseo como nunca antes había sentido. No soy ningún experto en relaciones humanas, y menos con las mujeres, pero si esto no es amor verdadero, no sé qué lo puede ser. No me importa que lo sepa todo el mundo, y espero que a ti tampoco.

Ojalá pronto la alegría sustituya a la tristeza. Que la añoranza y el cariño tomen el relevo de la desesperación. Gracias por todos los momentos buenos y perdóname por los malos, por mi cabezonería y mi estupidez. A veces pienso que no merezco tanta suerte, que no soy digno de todo esto, y sé que te mereces a alguien mejor que yo. Pero me alegro de estar viviéndolo, sea como sea.

Ya se lo dije a mi amigo Jordi hace un año y medio: no sé qué va a pasar ni cómo va a acabar, pero voy a intentarlo. Por una vez en mi vida voy a arriesgarme, intentarlo y no lamentarme por lo que podría haber sucedido. Y me alegro de haberlo hecho. No me arrepiento de nada. Ojalá no acabe nunca.

Espero impaciente nuestro próximo encuentro. Se que acabará en una nueva separación, pero es una dulce precio a pagar a cambio de estar a tu lado. Mientras tanto sabes que estoy aquí para lo que necesites, y que para mi es siempre un placer poder echarte una mano o un pie ;)

Te quiero, cariño. Más que nunca.

CHMOK

Pronto pondré las fotos y el relato de este último viaje. Hay muchas impresiones y cosas que contar, así que estad atentos. Abrazos para todos.

1 comentario

Fotos de Portugal

Madre mía, al fin. Tengo que empezar a pensar en controlarme a la hora de hacer fotos cuando viajo, que luego me eternizo catalogando, organizando, procesando, retocando y subiendo las fotos. O quizás es eso precisamente de lo que se trata para mí. No puedo decir que no me guste, la verdad, pero sí que requiere bastante tiempo. Pero, ¿qué cosa que merezca la pena no lo hace?

Estas son las fotos del viaje que realicé entre el 28 de Diciembre de 2008 y el 5 de Enero de 2009 junto a Olga, Lena, Kristina e Igor, a bordo de Elanora (un Citroën C3) y comandados por Susanna (mi GPS). El viaje lo comenzamos por Faro (Algarve) y fuimos recorriendo la costa hasta Oporto, desde donde volvimos a Madrid pasando antes por Guimaraes. La nochevieja la pasamos en Lisboa, donde asistimos a un espectáculo de luces, sonido y fuegos artificiales. La cena de nochevieja consistió en 1/2 litro de cerveza, unas mandarinas, un plátano, unos pasteles, un té y un helado, en ese orden :D Fue un viaje muy bonito que recordaré siempre con cariño, aunque hubiera sido genial que el tiempo acompañara un poquito más.

En fin, que paro de enrollarme y os dejo con las fotos. Son casi 400, el que avisa no es traidor.

Ahí están todas metidas a bulto. Si queréis explorarlas de manera más organizada, las tengo separadas en álbumes » aquí «. Sea como sea, espero que os gusten.

Saludos!

No hay comentarios

Fotos de la Navidad 2008

Ya están disponibles las fotos de las pasadas navidades, en las que Olga y yo visitamos Madrid, Salamanca, Fuendetodos (el pueblo natal de Goya) y Zaragoza antes de partir a Portugal. Esas fotos las pondré más adelante, aunque como ya sabéis podéis ver una pequeña selección aquí.

Espero que os gusten. Abrazos a todos.

2 comentarios

« Entradas anterioresEntradas siguientes »