Un millón de gracias

El sábado pasado llevé a cabo mi primer encargo como fotógrafo: una boda. Pasado todo el maremágnum y el estrés propios de un día tan señalado, en el que me vacié haciendo fotos como nunca antes lo había hecho, me queda una sensación de cansancio físico y mental muy agradable, y la satisfacción de haber cumplido tan pronto mi objetivo para este año.
Volviendo la vista atrás me doy cuenta de que si alguien me hubiera dicho hace 5 años que iba a fotografiar una boda me habría reído en su cara, e incluso hace 2 años, cuando compré mi primera cámara réflex, me habrían parecido las ilusiones de un loco. También me doy cuenta de que mucha gente me ha ayudado y me ha mostrado su apoyo durante el camino, y quiero aprovechar la ocasión para darles las gracias.
En primer lugar un cariñoso abrazo y mi más sincero agradecimiento a Ángeles y José Luis por su confianza y su paciencia. Fue un privilegio acompañaros en uno de los días más importantes de vuestra vida, y espero que vosotros y los vuestros quedéis satisfechos con los resultados.
Gracias también a Rocío y su familia por abrirme las puertas de su casa y padecerme durante una sesión de fotos y tener el detalle de recomendarme después, pues sin ella no habría tenido esta oportunidad.
Gracias a Sergio y Clara por estar siempre ahí para mí, por su cariño, su paciencia y por no dudar nunca en ofrecerme su ayuda, ya fuera posando para mí, recomendándome a todo el mundo u ofreciéndome directamente su equipo fotográfico como si fuera mío.
Gracias a mi hamigo Juanan por ofrecerme su apoyo desde el primer momento. Tu flash me salvó el culo, ¡gracias por ofrecérmelo y por la paciencia a la hora de recuperarlo!
Gracias a la familia Ustinova por todo su apoyo, por creer en mí y sugerirme la idea de dedicarme a ello profesionalmente. Gracias especialmente a Olga por sufrirme en nuestros múltiples viajes con la cámara a cuestas y por haber sido mi musa, mi inspiración y un apoyo constante para mí. Si no te hubieras cruzado en mi vida dudo que me hubiera planteado dedicarme a esto, y mucho menos que lo hubiera conseguido.
Y, por supuesto, gracias a mi familia por su apoyarme y creer en mí. En especial gracias a mi madre, que ya ha hecho lo suficiente por mí para llenar dos vidas, por su paciencia conmigo durante los últimos años.
¡Ojalá esto solo sea el comienzo! Un saludo para todos.
4 comentariosFábricas abandonadas
El fin de semana pasado tuve la oportunidad de ir a hacer fotos a un par de fábricas abandonadas en Alcalá de Henares, Madrid. Lejos del glamour (o gayerismo, como se quiera ver) de la última sesión, estos edificios abandonados plagados de soledad, escombro, humedades y suciedad tienen su propio tipo de encanto, y ofrecen otra clase de oportunidades fotográficas, más personales e introvertidas, como un ejercicio de búsqueda de sentido y orden dentro del caos. Son sitios para abandonarse a los sentidos, que piden a gritos ir con un ojo de pez o un ultra-angular, explorando los matices de luces, sombras, curvas y líneas que aparecen por todas partes. La verdad es que disfruté mucho haciendo estas fotos, y espero encontrar más edificios de estas características en el futuro. Huelga decir que si conocéis alguno cerca de Madrid no dudéis en decírmelo, por favor ![]()
Espero que os gusten. Saludos.
4 comentariosSesión de fotos con Sergio y Clara
Tenía yo ganas de hacer una sesión con una pareja, después de que muchos de vosotros viles pasáseis de mí y otros me diérais largas. Algunos por suerte siempre estuvieron dispuestos, sólo fue cuestión de encontrar el momento apropiado y que el tiempo acompañara. Y aquí están los resultados, super potitos, super ñoños y super cursis, pero tenía ganas de hacer fotos así:
Muchas gracias a mis pacientes modelos por su tiempo y las molestias. ¡Sois pistonudos!
En la próxima entrega prometo redimirme de tanto gayerismo. Un saludo.
2 comentariosEscapada al Monasterio de Piedra (marzo de 2010)
Escribo esta entrada un poco tarde, pero mejor que nunca. Fotos de mi escapada al Monasterio de Piedra con Margarita, Paco y JuanMAN. Aproveché para estrenar mi nuevo trípode y probar la D50 de Sergio con el Tamron 17-50mm f/2.8, que probaron ser una pasada.
Que las disfrutéis.
4 comentariosDe pingo por Madrid con Anna Kovaleva
El pasado mes de febrero tuve la suerte de compartir un par de días con una fotógrafa profesional, amiga de una amiga de Olga, llamada Anna Kovaleva. Vino a España a hacer fotos, y se fue con unas cuantas y algo más de mal tiempo de lo previsto, pero sin perder nunca el buen ánimo ni el optimismo. Allí donde yo veía una oportunidad perdida por la lluvia ella veía un bonito reflejo de las luces en el agua; donde yo veía una incómoda manifestación, ella vió la oportunidad de plantar su trípode en mitad de la calle y hacer fotos que no hubiera podido hacer de otra manera. La verdad es que fue interesante compartir algo de tiempo con una tía que, trípode y cámara en ristre, se dedica a recorrer el mundo en busca de fotos interesantes para vender. Lo pasamos muy bien, aprendí unas cuantas cosas, tuve la oportunidad de juguetear con su cojonudo equipo y saqué algunas fotos que espero disfrutéis:
¡Fue un placer, Anna! Espero volver a verte pronto. ¡Suerte con las fotos!
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